martes, 5 de junio de 2012

METÁFORAS



-Mira este poema: "Aquí en la Isla, el mar, y cuánto mar. Se sale de sí mismo a cada rato. Dice que sí, que no, que no. Dice que sí, en azul, en espuma, en galope. Dice que no, que no. No puede estarse quieto. Me llamo mar, repite pegando en una piedra sin lograr convencerla. Entonces con siete lenguas verdes, de siete tigres verdes, de siete perros verdes, de siete mares verdes, la recorre, la besa, la humedece, y se golpea el pecho repitiendo su nombre."- Hizo una pausa satisfecho-.¿Qué te parece?
-Raro.
-"Raro."¡Qué crítico más severo que eres!
-No, don Pablo. Raro no lo es el poema. Raro es como yo me sentía cuando usted recitaba el poema.
-Querido Mario, a ver si desenredas un poco, porque no puedo pasar toda la mañana disfrutando de tu charla.
-¿Cómo se lo explicara? Cuando usted decía el poema, las palabras iban de acá pa'llá.
-¡Como el mar, pues!
-Sí, pues, se movían igual que el mar.
-Eso es el ritmo.
-Y me sentí raro, porque con tanto movimiento me marié.
-Te mareaste.
-¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.

Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
-“Como un barco temblando en mis palabras”
- ¡Claro!
- ¿Sabes lo que has hecho, Mario?
-¿Qué?
- Una metáfora.
- Pero no vale, porque me salió de pura casualidad, no más.
- No hay imagen que no sea casual, hijo.

EL CARTERO DE NERUDA, ANTONIO SKÁRMETA