Bueno, mi trabajo; arriesgo en él mi vida, y mi razón se ha hundido en él hasta la mitad -bueno -;
(Carta a su hermano Theo, que Vincent llevaba consigo el día de su muerte)
Este es uno de los últimos cuadros que pintó Van Gogh antes de pegarse un tiro. No utilizó pincel, sino una espátula a modo de cuchillo para extender el color. A grandes golpes, furioso, Van Gogh pinta un campo de trigo mecido por el viento, tres caminos rojos que se pierden y un cielo de nubes violáceas. Y sobre el conjunto, los trazos negros y dramáticos del vuelo de los cuervos.
