H. Adrián Zerda
Seré musa de tu historia, e inmortalizaré tu nombre y aventuras en el libro más grande jamás escrito.
Cuenta la leyenda que Wínnappu sufrió el mal del olvido. Una extraña afección que borró todos los recuerdos, y provocó que los hombres perdieran la noción y el significado de las cosas. En un principio, conscientes aún de su infortunio, sus habitantes resolvieron anotar en los objetos su nombre, uso y costumbre. Sin embargo pronto descuidaron también leer y escribir, y paulatinamente fueron extraviando sus vidas.
La noticia corrió rauda y veloz hasta llegar a oídos del rey. Éste ordenó a su ejército partir hasta Wínnappu, pero los soldados nunca regresaron. Fue entonces, desvaída ya toda esperanza, cuando una musa se reveló en los sueños de un valiente caballero andante y le suplicó librar al pueblo de tan insólito encantamiento. A cambio le prometió contar su historia, e inmortalizar su nombre y aventuras en el libro más grande jamás escrito.
El caballero aceptó el desafío, y juró desfacer a Wínnappu de tamaño entuerto. Mientras, su fiel escudero, confiaba en hallar algo de vino donde mojar sus labios, apaciguar su sed y disipar sus penas. Y así, entre anhelos y ensoñaciones que distraían el miedo, alcanzaron al anochecer los confines del pueblo.
Una vez dentro recorrió el valiente caballero sus calles en busca del malvado encantador, pero únicamente halló tristeza y melancolía, y él mismo, al final, sucumbió también al mal. Entretanto su escudero, asustado, se guareció en una taberna, y en el interior de una vieja tinaja encontró refugio y sueño. Al día siguiente, nada más amanecer, anduvo tras los pasos de su amo, mas sólo descubrió a un hidalgo de su misma apariencia y figura que ya no recordaba siquiera ni su propio nombre. Entonces pensó, para reanimarlo, darle de beber parte del vino que tomó prestado. El caballero recobró el juicio y su condición, y si bien no recordó nada de lo acontecido quiso volver a probar aquel ungüento mágico y delicioso, y mandó a su escudero traer más y repartirlo entre todos los habitantes del pueblo.
Fue así como el elixir de la felicidad despertó la nostalgia de los hombres, resucitó sus recuerdos y restauró al hidalgo su cordura de caballero andante y loco soñador. La musa cumplió su promesa, y atendiendo las andanzas del valeroso caballero mandó escribir sus gestas. Mas no logró rescatar nunca del olvido este capítulo inédito de la historia, donde tuvo lugar una de las más raras e insólitas aventuras que en el libro se cuentan, y que trata del extraño encantamiento que en Wínnappu padeció el famoso caballero Don Quijote de la Mancha y la leyenda del ungüento mágico, junto con otros sucesos dignos de felice recordación. |