miércoles, 4 de enero de 2012

UNA TARDE DE DOMINGO CASI PERFECTA



El hombre ojea el libro, memoriza los nombres. ¿Filadelfo? Atónito extrae un café, se sienta y espera. Pronto la sala se llena de gente. El hombre – impecable, traje y corbatín – escucha y observa; atento, sin perder detalle. No somos nada, la vida es así, puto Atlético... Luego se confunde entre la multitud, deambula, besa a la viuda, abraza a los hijos, consuela a los familiares más cercanos. Da, recibe, da y recibe, el pésame. Nadie sospecha. Es - fue - conocido, allegado, amigo; el mejor, de la infancia. Así hasta que oscurece, cierran, fin. Entonces el hombre regresa a casa, enciende el transistor. Atlético de Madrid 1 – Osasuna 3. Y pese al tanteo esa noche duerme feliz, contento, deseando que vuelva a ser otra vez domingo.