Nadie en Wínnappu excepto yo sabe que mañana va a llover. No puedo explicarlo, pero es lo único que recuerdo. Y sin embargo, aunque me resulta familiar, desconozco el significado del extraño artefacto que ayer encontré enterrado en mi jardín, con la inscripción No abrir nunca grabada en su carcasa metálica. También ignoro la utilidad de todos los artilugios fútiles que contiene, a pesar que cada uno lleva una etiqueta identificativa con su nombre. Aun así no logro descifrar el funcionamiento de un Tocadiscos, una Computadora, Janine, una Raqueta de Pádel, un Vate, una Muñeca Hinchable, un Reloj o Mobutu Tongo. Sólo sé que mañana va a llover, y que guardo cierto parecido con una fotografía en cuyo envés están escritas mis iniciales. No sé, quizá si aprieto el botón de Paraguas…
* Ésta es la última anotación en el diario personal del autor. Actualmente el cuaderno se conserva en el Natural History Museum de Londres, en una urna de cristal, custodiado día y noche por un oficial de la guardia real, de nombre Adolfo, entusiasta del jazz y de los mejillones a la marinera. La cápsula del tiempo a la que hace referencia jamás se halló.
