A veces uno es cuatro. Lo sé por el aire. El aire. Las cosas. Los pasos. Un, dos, tres, cuatro. Siempre cuento mis pasos. Y mis pies dicen, me dicen, que cada día la distancia es mayor. Entre tú y yo. Entre yo y las cosas. Pero no eres tú. Ni yo. Ni las cosas. Es el aire. Así que apenas salgo de casa. Ni siquiera para ir a buscar cosas. A veces si enciendo la luz y remuevo la mierda encuentro un palo de golf. Y practico mi swing.
