martes, 18 de octubre de 2011

PASEN Y VEAN: HUGO GARCÍA SARITZU


Soy del Valle de Río Negro, Patagonia Argentina. Me exilié en 1977 y, desde 1980, vivo y trabajo en Catalunya. Dejé la Universidad de Barcelona con un doctorado y una tesis sobre “La recepción crítica de la narrativa de Álvaro Cunqueiro” y la revista literaria universitaria “El ojo de la aguja” me cuenta entre sus fundadores.

Colaboro esporádicamente con el suplemento Culturas del diario La Vanguardia y con las revistas universitarias alemanas Notas e Hispanorama

Tengo escrita una novela (Siempre queda hielo en el fondo del vaso), una colección de cuentos y microrrelatos (La casa de los guardianes del agua) y un poemario ( Poemas de la grava ) todos duermen el sueño de los inéditos y supongo que seguirán durmiendo.

Me gano la vida con un autónomo y vil trabajo comercial.

Hoy, en Pasen y Vean, es un placer contar con la presencia de Hugo García Saritzu. Hugo es un escritor genuino, en el sentido de autenticidad que lleva implícito el término. Su actitud vital, firme e independiente, incide en sus textos, y éstos constituyen un fiel reflejo de su doble compromiso: con el mundo y con la literatura. Una literatura que apunta siempre hacia lo más alto, que desdeña los aledaños, que elude fastos y oropeles y cuyo epicentro es la palabra. Sólo la palabra. No hay medias tintas, ni atajos mecantiles: hay o no hay literatura. Y ésta debe emocionar, sacudir las tripas, encoger el corazón. La altura de miras no significa que sus textos sean crípticos – sí complejos y elaborados – , sino que buscan desentrañar la realidad, despojarla de todo artificio que encubra su verdadera esencia. Una realidad que muchas veces se presenta injusta y que se ceba siempre sobre el más débil y desprotegido. Y para contarlo Hugo ha elegido el camino más difícil y sinuoso, pero también quizás el único, el verdadero.

Su amplia formación literaria y sus extensos conocimientos artísticos influyen en sus textos, que destacan en el aspecto formal por la arquitectura que los sustenta, un andamiaje sólido que los mantiene recios, firmes, erguidos. También merece especial atención el lenguaje, o los registros y planos de lenguajes que Hugo utiliza indistintamente. Y en los que fluye por igual en el mismo espacio pensamiento, acción y diálogo. La condición humana y la interacción del hombre consigo mismo y con la realidad que lo envuelve, su lucha contra ésta, aglutinan gran parte de la temática de unos textos que siempre sorprenden por su originalidad y vehemencia. Una literatura que, en sus propias palabras, pega en la imaginación y luego busca eso que suele llamarse conciencia.

A continuación os presento tres microrrelatos: El silencio, Lo que vendrá y El error. Los tres forman parte de una misma unidad, un trío de cuerdas, como sentencia el autor:

En los tríos, el violín es el gran negociador -echa en falta el segundo violín de los cuartetos-. "El silencio, narra violín y chelo; en "Lo que vendrá" el diálogo es viola y violín, el último acorde es de chelo. Y, finalmente en "El Error" -está dedicado a dos amigos míos "antisistemas", Rodrigo Lanza esta cumpliendo "condena entera" por un delito que no cometió y Patricia Heras se suicidó porque no pudo soportar el acoso de nuestras "fuerzas de seguridad" dentro de la misma cárcel de Wad Ras-, pues en este último quién arma la pauta es el chelo, la viola apenas si se oye o sospecha y el violín negocia hasta la frase final, que de alguna forma resume y recoge toda la temática del trío.

Tras la explicación de Hugo, podemos apreciar los rasgos literarios que anteriormente mencionábamos. Añadiré que El silencio me parece un texto donde la tragedia se trabaja con sentido matemático desde la elipsis, de un manera muy precisa y rigurosa. Se trata de un ejercicio habilidoso donde Hugo juega con nuestra imaginación, y donde el lector debe cubrir los espacios en blancos que el autor a propósito disemina en la historia. Lo que vendrá, es una pieza donde el diálogo, hilarante, irreverente, esquivo, crea por sí solo a los personajes, dotándolos de  personalidad e incluso de fisonomía propia. El error, homenaje y tributo, escenifica esa lucha contra una realidad que se muestra implacable, cruel, y que arremete contra el más débil. Sin más dilación os dejo con él. Señoras y Señores con ustedes Hugo García Saritzu. El silencio, Lo que vendrá y El error. Disfrútenlos. Pasen y Vean.



EL SILENCIO

Lamentarán el día que trajeron a casa al tío Enrique. Lo lamentará mamá que, cuando le conté lo que hacía su hermano, prometió hablar con él, pero no lo hizo. Desconfió de mi y temió la escandalera violenta de papá. No lo hizo porque aún cree que su hermano viudo es un santo. Lo lamentarán mis hermanos que me aconsejaron el chantaje cuando supieron lo de mi embarazo.

He sellado las ventanas con precinto y he abierto las llaves del gas. Tío Enrique llegará dentro de una hora y, cuando pulse el interruptor de la luz, todo habrá acabado bien.


LO  QUE  VENDRÁ          

-¡Joder, ya es viernes!


-¿Y si es viernes?


-¡Ostias! Toca experimentación.


-¡Cooorrecto! Según Mickie, pretenden hacernos cantar.


-¡No jodas! Con esta birria de cuerdas...


-¡Nooo! “cantar”, confesar-sólo-la-verdad.


-Pero si eso ya está experimentado, chaval. El Pentothal, años sesenta. Te meten un pico de esa mierda y te aseguro que cantas, bailas, confiesas que eres Jack The Ripper, el proveedor de arsénico de las viejitas Brewster o el mismísimo sacamantecas.


-Muy gracioso, Pues tu Pen-To-Thal, pasó de moda. Ahora les interesa “El suero del tiempo perdido”, ¡cágate!


-Ya. Y paga el ensayo un tal Marcel Proust, ¿no?


-Ríete, pero recuerda que Mickie, antes de hacerse humo, nos dijo que andaban en algo muy chungo, que estaban pringadas “La Compañía”, Escuela de las Américas, Stassi, Scotland...


-¡Calla! Ya vienen.


-¡Qué puta manía la de pillarnos siempre por la cola!


-Adiós Pixie.


-Adiós Dixie.


EL  ERROR

Todos habíamos metido la pata. Llevábamos bastante tiempo detrás del cabrón de Serguei Egunov. Todos los día nos encontrábamos con su fotografía colgada en la pared de cada uno de nuestros despachos de la Comisaría Nº 7.

El mensaje del nuevo de Narcóticos era escueto: “Cosaco”, posición y clave de refuerzos. El nuevo de Narcóticos comenzaba a meter la pata. Ninguno de los cinco a los que se n fue la mano tendría que haber estado aquella noche en la Séptima. Ninguno de los cinco creyó que lo que chapurreaba el “cosaco” fuera verdad. Todos ellos se parecen. Todos tienen pasaportes chungos y son traficantes. Al cabo de una hora de ablande –guía telefónica, kubotán, porra eléctrica- el “cosaco” se vino abajo y se desmayó. Traslado al trullo chico. Se lo pone en pelotas y par de cubos de agua fría. Nada. Continuaba abajo. Alguien comprueba el pasaporte. Es legal. Tiene media docena de entradas por coca y caballo. Lo mantiene una “kalinka” que curra en el Saratoga. Eso es todo. Un pringao, ni Serguei Egunov, ni “capo” de la mafia rusa, ni hostias. Cagada.

Seis de la mañana. El “cosaco” aún es un bulto. No regresa. Chungo. Los jefes de Narcóticos y de la Criminal se cagan en todos nuestros muertos.


Urgencias del Clínico. Entra el ruso con un coma irreversible y muere una hora después.

Tres cadenas de televisión emiten el vídeo del interrogatorio. Asuntos Internos, como siempre, reparte expedientes y “neveras” a discreción.


En el momento de entregar el arma y la placa, el comisario Pardeza me hace pasar a su despacho. Pienso que me soltará un sermón, pero me tiende un par de tarjetas de agencias de seguratas.

-Trabajo fácil y seguro. Son buena gente. Puede ir de mi parte –Sonríe. Me convida un Winston del último decomiso y me acompaña hasta la puerta-. No se pierda Mallenco. Dentro de año, año y medio, cuando todo esté un poco más tranquilo, venga a verme –me palmea y añade-, la Policía no puede perder a hijos de puta como usted.

HUGO GARCÍA SARITZU




PRÓXIMO ARTISTA INVITADO: La semana que viene nos visitará un escritor que acaba de inagurar recientemente su blog. Y que promete emociones fuertes.