Antúnez, el de contabilidad, murió en el simulacro. En un principio todo sucedió según lo previsto en el plan de emergencia. El conato de incendio se originó en la planta 19. Inmediatamente se desalojó el edificio de forma ordenada, tranquila y en un tiempo récord. Una vez finalizada la evacuación, se procedió al recuento del personal. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que faltaba Antúnez. Los bomberos lo hallaron inconsciente en el lavabo con síntomas de haber inhalado demasiado humo. Tras practicarle los primeros auxilios lo trasladaron al hospital. Unos días después recibimos la fatal noticia. Antúnez, el de contabilidad, había fallecido. Consternados, acudimos al velatorio a darle el pésame a su afligida familia. Y allí estaba él; quietecito, metidito en el cajón, casi sin pestañear.
