Desde que los Kennedy inauguraron la boutique en Wínnappu, las cosas les van mucho mejor. Las sucursales de Milán, París y Nueva York, que antes obtenían pingües beneficios, quebraron debido a una progresiva pérdida de clientes. Hoy, un público fiel, se agolpa a las puertas de su establecimiento. El éxito radica en la calidad y variedad de sus productos. Sogas a medida, inhaladores de gas, autos sin frenos, pistolas de desfogueo, grageas de cianuro con sabor a cola… Un extenso catálogo que también incluye accesorios y servicio posventa. La boutique siempre tiene en stock las novedades más recientes y destacadas. Ayer mismo, procedente de la feria de Frankfurt, exhibieron la última: los puentes extensibles. Un artilugio ligero y portátil que permite al usuario saltar desde su emplazamiento preferido. Sólo hay que elegir un paisaje y pulsar el botón. Su sofisticada tecnología alcanza alturas hasta ahora inimaginables. Y aunque tampoco es letal, la magnitud del impacto provoca una descarga de adrenalina inherente a la condición humana. Una sensación muy adictiva y gratificante.
