lunes, 14 de febrero de 2011

BIENVENIDOS A WÍNNAPPU: EL ARCO GRIS


       A Wínnappu todavía no ha llegado el color. Sus habitantes viven, piensan y sienten en blanco y negro. Hasta la fecha todos los intentos por colorear el pueblo resultaron infructuosos. Los pigmentos, traídos allende los mares, pierden su esencia al mínimo contacto con cualquier superficie. Ya sea un árbol, un vate o el mismo Mobutu Tongo. Sólo los gatos de tres colores (rojo, amarillo y morado) no repelen el tinte, aunque cada cierto tiempo haya que darles otra mano de pintura. El resto del paisaje se difumina en el sinfín de matices grises que componen la escala cromática de Wínnappu. Quizás por ello, es costumbre entre los lugareños acudir los días de asueto al mirador de las afueras. Allí las familias se reúnen y admiran toda la gama de tonalidades distintas que se extienden en el horizonte. Mientras los más pequeños juegan a estirar los brazos y ver como éstos, misteriosamente, se tiñen de color.