jueves, 13 de enero de 2011

INSTRUCCIONES PARA COMER UN POLVORÓN

       Uno de mis escritores predilectos – creo que ya lo mencioné - es Julio Cortázar. De todos sus textos breves hay una serie, incluida en Historias de Cronopios y de Famas, que me fascina. Son sus instrucciones: Instrucciones para dar cuerda a un reloj, para subir una escalera, para llorar...  Quizás sea un disparate, pero siempre pensé que éstas deberían tener su continuidad. Y que todos, alguna vez, deberíamos escribir unas instrucciones de algo. El texto de hoy  no es más que eso, y sería pretencioso por mi parte calificarlo de homenaje aunque en realidad así lo fuera. Sólo es un divertimento, unas instrucciones, mi apéndice cortaziano.


PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA COMER UN POLVORÓN

Piensa en esto: Cuando te comes un polvorón no te comes una simple torta, comúnmente pequeña, de aspecto frágil y delicado. Tampoco te comes un dulce horneado de harina, manteca, huevo y revestido de una finísima lámina de azúcar glasé. Ni siquiera te comes una exquisitez, una delicatessen, un súmmum gastronómico. Te comes – no lo sabes, lo terrible es que no lo sabes – el espíritu mismo de la Navidad.


INSTRUCCIONES PARA COMER UN POLVORÓN

Se coge un polvorón. Todavía con el envoltorio original se deposita lentamente en la palma de la mano débil. Ésta, por norma general, suele ser la contraria a la que lo sostiene sujeto en ese momento. Una vez dispuesto y con la mano fuerte ya libre, se oprime gradualmente la base ejerciendo una fuerza uniforme, constante y tangencial sobre toda su superficie. Luego, con ambas manos, se destapa haciendo girar en idéntica dirección los extremos anudados del papel que lo envuelve. En su defecto, si éste viene ceñido en plástico o celulosa, escindiremos con unas tijeras uno de los bordes. Si la presión efectuada fue precisa, su consistencia pulverulenta desaparecerá; exhibiéndose su masa compacta, sin riesgo de deshacerse. Ahora sólo resta aproximarlo hasta la boca, que se irá abriendo progresivamente a medida que la distancia entre ésta y el mismo vaya menguando. En caso de no acertar, siempre podemos repetir el proceso con otro polvorón.