Nací en Sevilla, hace más tiempo de la cuenta. De mi madre heredé la costumbre de tener siempre un libro entre las manos. Soy aprendiz de todo y maestra de nada, lo cual me permite ganarme la vida dando clases en un instituto de secundaria sin aburrirme nunca. Un día me apunté a un taller de narrativa buscando las claves para enseñar a redactar a mis alumnos; allí descubrí el subidón que produce capturar un microrrelato y plasmarlo en el papel con palabras más o menos felices. Desde entonces la adicción a escribir historias mínimas amenaza con desequilibrar definitivamente mi antigua vida de profesora y madre de familia ejemplar.
Hoy, en Pasen y Vean, viene, está viniendo, de hecho ya está aquí, Elisa de Armas. Una escritora que desde su bitácora Pativanesca - el país al que se retiraba para jugar una niña que ya dejó de serlo. “Me voy a Pativanesca”, decía y escondida bajo las faldas de la mesa camilla encontraba el refugio y la semioscuridad que tal vez necesitaba para crecer. Sobre esa misma mesa, algunos días, la madre de aquella niña coloca su ordenador, escribe e intenta no olvidar que su escritura es también un juego. Nada más, tampoco nada menos. Tan absorbente como un juego, tan necesaria y tan intrascendente al mismo tiempo – nos invita a un viaje diario por los mundos oníricos de la literatura. En esos mundos podemos encontrar fábulas, cuentos infantiles, ángeles, textos realistas, mitos, ensayos, minificciones, acertijos, poesía, amor… Una autora versátil que se mueve muy bien en distintos planos – distintas dimensiones – de la realidad que se entrelazan continuamente. Diversos puntos de fuga que tienen en lo onírico su raíz común, aún cuando Elisa discurre por sendas costumbristas y figurativas. El oficio de Elisa, el manejo y la habilidad en el empleo del lenguaje, arman desde su esencia todos sus textos. Una manera de contar, de trascender, que utiliza la técnica artesana de encajar piezas, como si Elisa, más que un relato en sí, estuviera construyendo un puzzle. Éste, resulta fluido, ágil, embriagador hasta el punto de atraparnos y sumergirnos en un su mundo desprovistos de cualquier coraza. Pequeñas piezas que ensambladas, juntas, confeccionan imágenes potentísimas, llenas de luz propia. Algo muy difícil de lograr. Algo que demuestra la exquisitez y el nivel de una escritora de altos vuelos.
Su oficio le ha reportado a lo largo de estos años numerosos premios y distinciones. Su texto Justicia Divina recibió una mención en el concurso de diciembre 2009 del Laboratorio de brevedades de Minificciones.com.ar. Concurso que ha conquistado en más de una ocasión con sus textos Fieramente humano, De hermenéutica, La criadita y Paraíso más recientemente. Ganadora también del Concurso de hiperbreves Caperucita en tiempos de Twiter, ganador semanal en el concurso Radio Castellón con el micro En Olor de multitud y ganadora del mes de Noviembre del concurso Las Historias, bitácora del escritor mexicano Alberto Chimal con la pieza Lady López.
Hoy, tengo el placer de presentaros dos breves textos, uno de ellos casi inédito: El aprendiz y Letraheridos. En el primero hallamos todo aquello que veníamos diciendo de las múltiples facetas de la literatura de Elisa. Ese cruce de líneas en que se mezclan una historia quizás cotidiana, quizás fantástica, quizás onírica... De la misma manera que ambas realidades se entrecruzan en nuestra vida real de forma constante, aunque en muchas ocasiones sólo seamos capaces de observar una de ellas. El segundo texto, Letraheridos, fue premiado en el I Concurso de Minificción organizado desde la bitácora Diario de un chico trabajador. Un texto que es toda una reflexión de la literatura y de lo que ésta significa. Aquí, volvemos a encontrar los tres elementos - realidad, fantasía, sueño - que ahora además se entremezclan con la propia ficción literaria. El resultado, a todas luces fantástico, es un texto lleno de lirismo que emociona, inquieta y nos hace pensar. Para ésta sección, es un placer presentar a la escritora que hoy nos acompaña. Y a la que muchos ya conocéis y seguís con especial atención. Así que espero que vuestros comentarios ayuden a terminar de dibujar este breve retrato. Señoras y Señores, con ustedes Elisa de Armas. El aprendiz. Letraheridos. Disfrútenlos. Pasen y Vean.
EL APRENDIZ
Gracias a que las manos de mi padre acudían en mi ayuda cada vez que una cola de milano se me atravesaba o que la labor de la taracea exigía una destreza minuciosa, la ebanistería mantuvo el prestigio después de su muerte. De noche también se aparecían, aunque al menos tenían la decencia de esperar a que hubiésemos soplado la vela. A Lisetta no parecía sorprenderle que, a oscuras, mis torpes manazas se multiplicasen por dos, ni que la hicieran estremecerse como nunca antes; y yo habría disfrutado con ella si sus agradecidos gemidos no se empeñaran en gritar una y otra vez, en lugar de Tonnello, la palabra maestro.
LETRAHERIDOS
Según creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. ¿No será que la realidad es un reflejo de la literatura? De no haber leído esta historia tantas veces hubiese pasado de largo, sin reconocerte. Escucho tus palabras, ecos de las que tantas veces encontré en los libros; contemplo tus gestos, tu cuerpo desnudo, con los ojos de quien ya te hubiera visto. Te acaricio y las manos me tiemblan como las de los jóvenes poetas.
ELISA DE ARMAS
PRÓXIMO ARTISTA INVITADO: La semana que viene nos visitará un escritor que tiene los pies en la Luna. Eso sí, en la Luna Nueva.
LETRAHERIDOS
Según creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. ¿No será que la realidad es un reflejo de la literatura? De no haber leído esta historia tantas veces hubiese pasado de largo, sin reconocerte. Escucho tus palabras, ecos de las que tantas veces encontré en los libros; contemplo tus gestos, tu cuerpo desnudo, con los ojos de quien ya te hubiera visto. Te acaricio y las manos me tiemblan como las de los jóvenes poetas.
ELISA DE ARMAS
PRÓXIMO ARTISTA INVITADO: La semana que viene nos visitará un escritor que tiene los pies en la Luna. Eso sí, en la Luna Nueva.



